En primera
instancia, una planta no es un artículo comercial u ornamental como bien se le conoce en
algunos mercados y viveros. Una planta; ser de carácter arcaico y clorofílico es quién posee la burbuja
divina del oxígeno, para nosotros los mortales que vivimos en la cima de la
cadena alimenticia, sin una planta solo podríamos llenar nuestros pulmones con
vano humo de CO2 proveniente del smog y del cigarrillo, que bien y según la ironía de la nicotina, el tabaco
es una planta también. Bajo la premisa del sentido común y observador, algunas plantas tienen
tallos, otras raíces y hojas, florecen y producen frutos. Analogía que se repite en el planeta, así como la mujer. No
menciono al hombre, ya que, las plantas pueden ser tanto monoicas como dioicas.
Abre paréntesis. (Lección que el ser humano debe aprender, ser asexual puede
ser una ventaja. Aunque este no es el caso. Cierra paréntesis). Es por eso y dejándonos de fetichismos de
índole patriarcal, una planta debe de regarse con su semejante al agua, buscando el complemento y la vida. Hacer
el amor en la tierra. Sucio y sensual. Entre semillas y en lo más profundo del
barro. Y si bien, una nube otorga suavemente el beso hídrico. La mano puede funcionar como cántaro para
cubrir el monte. Deje de lado, todo aquello que hace, tranquilícese y dele de
comer al alma.
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