jueves, 16 de agosto de 2018

Una equivalencia entre masa y energía


Metafórico, subsecuente y caótico.
El ser que constituye el objeto. El sujeto. La acción.
Pictóricos, los modelos de las ideas. De la trigonometría en las conversaciones. De formar una oración.
De escribir en el espacio vacío. De crear y dejar la tinta, el grafito, el píxel, la palabra: dicha; desdicha. Deshilachada, cortada.
En pequeños pedacitos de aire, que se te mente por los poros. Y te hacen conectar líneas e hilos entre lo objetivo y subjetivo. Entre los labios en movimiento y el temblor del cuerpo.
Entre el abismo eterno de perderse por miedo. Saltando de tiempo y espacio. De tiempo y espacio. De E=mc2.
De las aves de Escher volando para ser peces. De lo hermoso que es el arte, de lo hermoso que es el Mar.
Quizás podríamos vivir en el mar. Cerca del trópico dónde el sol te sienta bien. Sólo porque al contrario, sos luna.
La luna que en la noche de hoy alza la marea y las ideas una vez más. En el Azul Tamarindo del océano salvaje y el agua del cántaro que lleva la ninfa del mar.
De hacernos con el deseo propio. De arriesgar y no tener juicio de consciencia por perder.
Porque no me importa perder, si al final seremos la victoria del eco que gira y gira en la portada de un libro nuevo.

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