aquí entre los almendros y las arenas calientes.
Entre dos mundos opuestos.
A vos el agua y el sol.
Te espero en el alba celestino,
silencioso y prófugo de naufragios perdidos.
Ven con tu espuma salada y riega mis hojas marchitas,
porque acá entre los castillos y las sombras
crecen los días del Atlántico.
Amigo mar, amigo pez.
Soy el Viejo Santiago de Hemingway.
Te espero para reír hasta morir.
Flotando en popa el viento de mi destino,
quiero cruzarte y recorrer tu inmensidad.
Porque tú, Poniente; bravo maestro.
Estás en lo que soy. Desde la primera vez que nací.
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