A vos es a quién se te ocurren las cosas. Un
loco poder del subconsciente que crean historias paralelas a esta vida casual. Un
día despertamos en medio de aquel marco de madera. Del closet que la mente
esconde, de esos finos acabados franceses en una rojiza caoba castaña.
Te viste, me viste.
Aparecemos y cruzamos dimensiones.
¿Será ese closet un puente a un estado más natural?
Aparecemos y cruzamos dimensiones.
¿Será ese closet un puente a un estado más natural?
Porque dormimos en sillones ajenos, en pisos
fríos, en dormitorios vacíos, en casas desconocidas, en mentes curiosas. Y es
allí, en todo momento donde coleccionamos ideas y sueños.
Y es allí, en todo momento.
Donde las noches ensueñan a las ánimas y
hacen un switch en hilos del REM.
De ahí que vivimos en la imagen creativa.
En el interior verde de las hojas.
En el interior verde de las hojas.
A vos que tenés el contenido latente. Que sos la intérprete del relato, la verdadera selva:
Magnífico aquel momento donde hay sonidos de aves tropicales y los rugidos del
río aclaman el canto de las ranas azules. Donde los cuerpos diminutos de las luciérnagas
brillan y los bosques te hablan y te dicen que hay que dormir.
Después de todo me contaste de ello.
De la curiosa sensación de caerse en un hueco; de la selva, de la casa, del closet cerrado. Del momento donde lo abro y nos vamos. Del claro recuerdo que tuviste por primera vez. Me contaste que no te conozco, ni yo a vos. Pero acá, en esta historia mis únicas palabras son:
“Que no,
que no hay que despertar aún.”
De la curiosa sensación de caerse en un hueco; de la selva, de la casa, del closet cerrado. Del momento donde lo abro y nos vamos. Del claro recuerdo que tuviste por primera vez. Me contaste que no te conozco, ni yo a vos. Pero acá, en esta historia mis únicas palabras son:
“Que no,
que no hay que despertar aún.”
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