jueves, 16 de abril de 2015

Es la locura del Sol.

Larga vida al sol, que es el escudo del filósofo heliocentrista, del comensal recién llegado a la última cena. De un sonoro eco sabor a fuego. ¡Cinestesia para Rimbaud! Larga vida al sol, que brilla y deslumbra los cuerpos desnudos de esos; tus árboles secos, que refracta el agua del arco iris en plena lucidez térmica; larga vida al Sol que es la vitalidad del arquitecto, el centro electromagnético y la voz del cielo. Larga vida al Sol, que es símbolo de libertad. Larga vida al sol, que es el hijo del viento y del calor. Recuerdo a la radio, la gravedad, el alquiler barato, a Nerón quemando las ciudades, los circos y los pobres romanos también, clásico romanticismo de un chiste negro, es el mismo humor que el incendio de Alejandría. Es la locura del Sol, el delirante plasma entre las manos. Larga vida al Sol, que levita sobre las cabezas. O más bien es una cabeza sobre el cuerpo de la Tierra. Su luz en 8 minutos toca el Abril tus pechos y la sombra de las palabras. Vaya idealista y quijotesco amor. Un zoom de día y bang de noche, tan modulante como la historia de los ojos de agua y las risas de terremoto. Es la locura del Sol. El Fototropismo humano.

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